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Desde hace tiempo, cuando se abre la temporada de caza, es ya usual encontrar parejas mixtas de cadáveres de chavales, ya en estado de descomposición, acompañados de una carta de la baraja de naipes. Cuando la pareja que desaparece está compuesta por la hija de la directora de Política Nacional Antidroga de los EEUU y su novio, el caso se vuelve mucho más complicado y necesaria y rápidamente debe encontrarse un culpable. La doctora forense Kay Scarpetta y el agente Marino, ambos con sus propios y gordos problemas personales y afectivos, son los encargados de sacar el proceso adelante, pese a que el mismísimo FBI les pone trabas y les entorpece el camino.Yo, ésta es la primera novela que leo de esta autora (aunque tengo toda la colección de quiosco pendiente, y me la leeré algún día) y no puedo opinar en conjunto, pero los lectores habituales comentan que los personajes son los mismos una y otra vez en toda su obra y la mayoría lo achaca a falta de imaginación por su parte. En lo que a mí respecta, aún no me ha dado tiempo a cansarme de ellos y sus dificultades, pero si ellos lo dicen, por algo será.