En esta ocasión tenemos en el tapete un libro de viajes, un libro que habla de experiencias, un libro sobre sitios mágicos y espirituales que, con un estilo personal, fresco, desvergonzado, irónico e irreverente, se carga de un plumazo las ideas preconcebidas de algunos de los países más venerados del planeta.Llano, como si se estuviera escuchando hablar y no leyendo al propio autor, magnífico reflejo de su carácter divertido y sarcástico y particular forma de ver la vida, este libro no es recomendable para aquellos que están dispuestos a creerse a pies juntillas lo que las guías, las revistas de viajes, las mayoristas y agencias, y los turistas que lo han visitado nos quieren contar sobre la India, Nepal, o el Tíbet: El Gran Viaje. Sí lo es, sin embargo, para quienes desean conocer con la mente abierta y sin juicios preconcebidos, reconociendo en su “viaje” lo bueno y lo malo, y aún lo peor, de cada sitio por mágica que sea su leyenda.