El autor de esta novela es Paul Doherty, aunque ésta concretamente aparece firmada bajo el seudónimo de “Michael Clynes”, uno de los varios que ha utilizado a lo largo de su carrera como escritor como, Paul Harding, C. L. Grace, Ann Dukthas y Anna Apostolou. Estudió durante tres años para dedicarse al sacerdocio católico, pero al final se decidió por historia y se dedicó a la enseñanza y la literatura.Como Paul Doherty leí una obra de él que reseñé hace tiempo titulada “La máscara de Ra” que no me gustó mucho y de haber sabido que era el mismo probablemente no me habría arriesgado (es lo que tiene esto de los seudónimos, cambia el nombre pero el escritor y el estilo son los mismos). Sin embargo debo decir que habría cometido un error de prejuicio porque esta novela, sin ser buena lo que se dice buena, tampoco es mala lo que se dice mala, y está dentro de lo aceptable en el género. Me ha parecido entretenida, no me ha resultado pesada y algo he aprendido, y por lo tanto no me arrepiento de haberla leído.




Es la tercera novela que leo de esta autora, que ha escrito un total de seis: “El salón de ámbar” (1999), que no tengo el gusto –o disgusto según parece por las reseñas existentes- de haber leído, “Iacobus” (2000) que dejó poco recuerdo en mí tras leerla, “El último catón” ( 2001) que me pareció entretenida y algo ingenua y repetitiva, pero competía con “El código Da Vinci” que me leí por la misma época y, claro, ganó, “El origen perdido” (2003), "Peregrinatio" (2004) que creo que va sobre el Camino de Santiago y las críticas que he leído no la dejan en muy buen lugar, "Todo bajo el cielo" (2006) que tampoco he leído, y "Tierra firme" (2007) que también desconozco aún.
No sé si será cosa del autor (que según tengo entendido escribe novelas de "misterio") o de la edición (de las colecciones del quiosco), pero me ha dejado un regustillo a erratas mil. Es decir, estaba leyendo y de repente me encontraba con que había perdido el hilo, volvía atrás para releer pensando que se me había ido el santo al cielo, pero no conseguía dar con el principio de la escena o situación. Es como si de vez en cuando se fuera por lo cerros de Úbeda y, sin ton ni son, trasladara a los protagonistas en juego de una a otra situación diferente sin paso explicativo entre ellas.
Me ha parecido un buen libro, bien escrito, ameno y de fácil lectura, con buenas dosis de acción, intriga, misterio y asesinatos varios. Los personajes me han gustado, bien modelados, con roles definidos y personalidades que encajan con la realidad de lo que representan. El argumento, sencillito, como cualquier otra novela de misterio, pero bien tramado y enlazado con el discurrir de la historia. El final de la novela, si bien no resulta sorprendente, tampoco se puede decir que fuera exactamente previsible.
Las excentricidades de Da Vinci están dando mucho juego a nuestros literatos. Vale, es de esos libros.... Nos cuenta la existencia de un código secreto ideado para comunicar una forma herética de entender la religión, representado en los cuadros del genial y polivalente Leonardo. Poco alpiste para tantos pájaros.